D.O. Pla de Bages.

dopladebages

Historia

Apunta la tradición que la antigua ciudad romana de “Bacassis” cedió el nombre de Bages al término de Manresa. Otra tradición voceada, más popular y más bien surrealista, es que el topónimo de “Bages” deriva del latín “Bacus”; es decir, nada más y nada menos que dios del vino.

Según los historiadores, la comarca del Bages ha sido siempre, y sobre todo antes de la plaga de la filoxera, tierra de muchas vides y buen vino. Por una parte, si Manresa, actual capital de la comarca, fue y sigue siendo el núcleo principal de población y capital de la comarca, Sant Benet de Bages se instauró durante muchos años como el importante centro espiritual, cultural y de la colonización agraria de la comarca, donde la importancia del clero y los monjes fue decisiva para el desarrollo de la viticultura. Aquí, los monjes adquirieron y regentaron muchas hectáreas de viñedo –ya por compra o por donación generosa- situado en las inmediaciones del monasterio, a un extremo del cual, cerca del río Llobregat, el cenobio benedictino dominaba todo el Pla de Bages. Más tarde, este esplendor vitivinícola se vio truncado por la plaga de la filoxera, la cual obligó a arrancar vides y sus gentes emprendieron otros cultivos más productivos en ese momento, aunque esta comarca nunca dejó de ser la proveedora principal de vino a los Pirineos.

La invasión de la filoxera llegó al Bages en 1892, y la crisis vinícola fue amplia, pero una vez superado este largo periodo de estancamiento, en los años 60 el campo inició una época de grandes transformaciones motivada por el esfuerzo de todo el colectivo de viticultores, adecuando viñas y bodegas, que culminó el año 1995, cuando la Generalitat de Catalunya otorgó la concesión de Denominación de Origen a los Vinos del Bages, con siete bodegas que con los años se han ampliaron a doce.
Hoy en día, la viña y el vino es uno de los pilares fundamentales de la economía de la comarca del Bages.

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